martes, 16 de septiembre de 2014

• JARDÍN DE INFANTES TAMBOR DE TACUARÍ - MORILLO •

Queremos compartir con ustedes el testimonio sentido de dos miembros del equipo, en este nuevo viaje de intervención profesional solidaria 2014, el cual revela una vez más cómo el sentir atraviesa el pensar y el obrar…

(...) Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...
- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.
- Ah! perdón – dijo el principito.
Pero, después de reflexionar, agregó:
- ¿Qué significa "domesticar"?
- No eres de aquí – dijo el zorro –, ¿qué buscas?
- Busco a los hombres – dijo el principito. – ¿Qué significa "domesticar"?
- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. ¡Es bien molesto! También crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas?
- No – dijo el principito. – Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."
- ¿Crear lazos?
- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo(...).
- ¿Qué hay que hacer? – dijo el principito.
 Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

                                                            Saint Exupery,El Principito, Cap XXI.

Conocimos el Jardín de Infantes de la Escuela Tambor de Tacuarí allá por el año 2009 y nuestro corazón quedó para siempre en ese lugar.
En aquel entonces debíamos establecer esencialmente vínculos para aprender de la comunidad aborigen pero  el vínculo se  tejió con confianza, presencia y sobre todo respeto y escucha. Entre canciones, masa para modelar, observación, alegría y juegos, se fue armando este entramado de cariño con Celina, auxiliar bilingüe de Nivel Inicial. En el año 2010 volvimos y fortalecimos todo lo trabajado el año anterior. Durante esos años pudimos hablar mucho con ella, preguntarle sobre las características de los juegos en los niños wichís, cómo juegan, qué cantan, como es su infancia, costumbres, modalidad vincular y así fue transformándose en una gran maestra para nosotras. También lo fue Nelly, con quien entrábamos a la comunidad y nos señalaba aspectos muy valiosos para comprender la visión del mundo del wichi y  comenzamos a pensar en generar espacios distintos en el jardín que favorezcan la pertenencia wichi hacia la escuela desde los primeros años. 
Este año, 4 años después, nos volvimos a reencontrar con ella, y sentimos una emoción muy grande... Ella se acordaba de nosotras y nos dimos unos abrazos tan sentidos, que conmueven, de esos que demuestran que el tiempo es sólo una brecha pero el vínculo generado con paciencia y amor siempre subsiste, permanece y éste, particularmente, había quedado intacto.
Recordamos palabras de Mariel Melo quuien nos instruía seriamente en cómo saludar a las mujeres wichís, apenas con un toque de dedos de las manos... y nos dimos cuenta que cuando hay un vínculo mutuo, la demostración de cariño que se hace necesaria es la misma para diferentes culturas.

Soledad Rodríguez y Marcela Lederhos

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