jueves, 19 de noviembre de 2015

• ENCUENTROS •

Hay encuentros  sorpresivos que nos llenan de emoción por la simple razón de lo inesperado. Hay otros breves, fugaces que perduran en nosotros con la intensidad de un flash que nos obnubiló por unos segundos.

Hay otros encuentros esperados, a los que nos lanzamos despacio, con precaución; con ansias, pero a la vez, cierto temor de lo que podría pasar, porque sabemos que el tiempo nos atraviesa a todos y que con quien nos encontraremos ya no será el mismo y nosotros tampoco.

Así nos pasó al volver a Costilla… Preparamos nuestra visita, repasamos lo que haríamos y lo que no, recordábamos los momentos vividos con cierta nostalgia, pero con la firme certeza que deseábamos un volver a compartir con cada uno de ellos desde lo que somos.

Y así sucedió… Al llegar, vimos nuevamente caras conocidas, nos cobijamos mutuamente en abrazos y palabras de alegría, volvimos a compartir sentimientos, penas y sueños… Nos encontramos en miradas que bastaban para sabernos cerca, para sentir que si bien el tiempo había pasado, hay tantas cosas que nos unen, hay tantas ansias por volvernos a encontrar.

De esta forma, volvimos a unir caminos y a entrelazar acciones en pos de seguir brindando acompañamiento, capacitación, contención y dignificación a nuestra querida gente de Costilla.

Como dice el Principito… “si sé que llegarás a las cuatro… a las tres ya estaré feliz”. 

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